Recomendaciones: La urna rota.

La urna rota

Politikon (Jorge Galindo, Kiko Llaneras, Octavio Medina, Jorge San Miguel, Roger  Senserrich y Pablo Simón). 2014. Madrid: Debate. 288 pp.  

Autora: Irene Coto Orviz

La urna rota, la primera obra colectiva del grupo Politikon, constituye un análisis  pormenorizado de los factores tanto endógenos como exógenos a los que responde el incontrovertible clima de crisis socio-política por el que atravesaba nuestro país en el año  2014, fecha de publicación de obra. Pero su objetivo es doble, ya que no se circunscribe al  diagnóstico de los problemas que aquejan al sistema político español, sino que además  pretende ser una aportación propositiva que oriente hacia posibles soluciones y mejoras  relativas a las carencias señaladas.  

Politikon, la marca colectiva bajo la que se agrupan sus seis autores, es un proyecto destinado  a la divulgación y fomento del debate público informado a través de la difusión online de  recursos analíticos en materia de política, sociología, economía y relaciones internacionales.  Las temáticas que aborda son, por tanto, tan diversas como los perfiles académicos de sus  miembros, pero comparten el objetivo común de aportar calidad y conocimiento académico  al marco de discusión política. Desde la publicación de La urna rota en 2014 han sido muchos  los títulos que se han ido sumando a la bibliografía de Politikon, así como iniciativas offline  y otros proyectos, buscando ser punto de encuentro entre la academia, los ciudadanos y los  medios, pero, sobre todo, buscando trasladar el prisma analítico de las ciencias sociales a la  conversación pública.  

La tesis fundamental en torno a la que se desarrolla el corpus de la obra- es que la urna, metáfora del sistema de democracia representativa español, se quiebra por la interacción  entre las deficiencias del diseño político-institucional y el shock económico exógeno acrecentado por las lógicas inmobiliarias internas. Es decir, es de la interrelación entre  elementos contextuales como la crisis económica o la burbuja inmobiliaria y componentes estructurales del sistema político de la que nace el contexto socio-político actual. Esta idea,  si bien aparentemente sencilla, considero que puede inducir a un interesante debate acerca de cuál es el vínculo entre recesión democrática y recesión económica, y si esta última es  conditio sine qua non para el estallido de la crisis política. 

En cualquier caso, destaca favorablemente como se trata de una obra inconclusa que lejos de  cerrar el debate pretende alentarlo, asimismo, su forma de exposición argumentativa, que  huye de opiniones rotundas e incontrovertibles, aspira a cambiar los parámetros de ladiscusión pública en pro de los matices y un tono informado, constructivo y menos  polarizante.  

La obra se estructura en dos grandes bloques diferenciados pero correlativos, presentando un esquema interno muy lógico que facilita la comprensión al lector. El primero de los bloques,  integrado por cinco capítulos, constituye una exposición casuística de las principales  problemáticas que, según los autores, aquejan al sistema político español y que son producto  del diseño institucional, político y estructural – a veces deficitario- que se gestó en la  Transición y que ha caracterizado las dinámicas de la democracia representativa hasta  nuestros días. Esta primera parte supone una descripción analítica -y casi pedagógica- en la  que se hace acopio de una línea expositiva y un aparato conceptual relativamente sencillo  para favorecer la digestión comprensiva de los fundamentos y mecanismos de  funcionamiento del sistema político español. Entre los temas abordados en ella se encuentran:  la organización interna de los partidos como instrumentos para el reclutamiento de élites, los  sesgos propios del sistema electoral -tendencia mayoritaria, sobrerrepresentación de unos  territorios e infrarrepresentación de otros, la inicial inclinación conservadora debido al  prorrateo, etc. -, la corrupción endémica, la rendición de cuentas en los procesos de  accountabilty o control, y los factores tanto circunstanciales como estables que coadyuvaron  al “estallido de la burbuja”.  

La segunda parte del esquema exposición-argumentación la constituye el bloque II, en el que  -tomando como base el desarrollo teórico-analítico previo-, los autores se aventuran a la  formulación de propuestas orientadas a la solución de los problemas mencionados, pero, sobre todo, orientadas a encauzar nuevas opciones informadas a tener en cuenta en el debate  público. 

El libro plantea, de manera reiterada, que la crisis económica ha contribuido a visibilizar  problemas de fondo en el diseño institucional de nuestras democracias representativas,  insuficiencias en nuestros procesos de toma de decisiones, y déficits en nuestros mecanismos  de accountability o atribución de responsabilidades. En línea con esto, los autores insisten en  tres premisas compartidas y mencionadas de manera transversal a lo largo de los capítulos:  en primer lugar, se afirma que, lejos de la profusamente empleada noción del “interés  general”, la sociedad se caracteriza por la diversidad de intereses (a veces confrontados) y  que los debates acerca de la compleja realidad política deben partir del reconocimiento de  esta pluralidad; por otra parte, se insiste en que, al contrario de lo que se reitera en las  narrativas de ciertos partidos o de las ideas que sobrevuelan el imaginario colectivo, los  políticos no son una casta ajena a la ciudadanía, sino que son el resultado de la interacción  de los votantes con un conjunto de instituciones que configuran el sistema político e inducen  un tipo concreto de representación; y por último, si se considera que dicha representación es deficiente se puede tratar de enmendar a través de reformas destinadas a corregir las  dimensiones de oferta y demanda de nuestro sistema político.  

Llegados a este punto creo que es importante tener presente la coyuntura socio-política en la  que se inscribe la publicación de este libro, y que no es otra que los años posteriores al inicio  de la crisis financiera, un momento en el que la desafección ciudadana con el sistema político  había alcanzado cotas sin precedentes. En este contexto, como consecuencia de la crisis de  representación descriptiva, sustantiva y simbólica (Pitkin, 1967) que atravesaba el ecosistema  político español, surge todo un conjunto de cuestionamientos estructurales y emergen una  pluralidad de nuevos debates que inundan la esfera política española.  

Por otra parte, se asiste a un aumento continuado y sustantivo del interés por la política -según  queda reflejado en las sucesivas series del CIS (2008-2014)- así como de la correlativa  aparición de nuevos temas en la agenda -desde los denominados issues circunstanciales a  aspectos estructurales del sistema político-institucional y representativo español-. Entre ellos 

muchos de los que se encuentran contenidos en el libro – reforma del sistema electoral,  corrupción, democracia interna en los partidos- y que eran asuntos habituales en las tertulias  políticas del momento, cada vez, tan bien, más extendidas. 

Por otra parte, cabe reconocer que el análisis -en palabras de sus propios autores- trata de  evitar ciertos sesgos habituales en el debate público: por un lado, evita incurrir en la clásica  enmienda a la totalidad, es decir, trata de recordar que existen dimensiones del modelo  político español que continúan siendo altamente funcionales y logros que no deben ser  denostados o minusvalorados porque suponen una excepcionalidad en nuestro recorrido  político como país; por otra parte, trata de rehuir el arbitrismo y la formulación de recetas  simples mencionando en todo momento que buena parte de las soluciones planteadas pasan  indefectiblemente por el alcance de acuerdos, coaliciones, mecanismos de redistribución del  poder poder…es decir, las recomendaciones lejos de ser unívocas implican un gran espectro  de matices; por último, y con gran acierto, eluden absolvernos de nuestra propia  responsabilidad como ciudadanos, esto es, consideran que en tanto que actores fundamentales del sistema político, -constreñimientos estructurales al margen-, los ciudadanos han de asumir  su responsabilidad ante la crisis socio-política y, sobre todo, ser partícipes activos de su  solución. Estas tres nociones resultan sumamente estimulantes en tanto que aportan un nota  de novedad a la obra escapando de lugares comunes y abstrayéndose del tono pesimista y  culpabilizador que parece imperar en el momento de su redacción.  

En definitiva, se trata de una obra con muchas virtudes, buena parte de las cuales se han  venido perfilando a lo largo de la presente reseña. Globalmente, cabe valorar de manera  positiva la vocación de los autores por fomentar una conversación pública basada en el

conocimiento de las ciencias sociales -y en concreto de la ciencia política- tratando de llevar  sus marcos teórico-conceptuales y procederes metodológicos a la mesa de debate y poniendo  sus herramientas al servicio de los ciudadanos para que nos podamos beneficiar  colectivamente de ellos.  

Coherentemente con su propuesta de promover las políticas públicas basadas en la evidencia  (evidence based policies) los autores dan buen ejemplo con los ejercicios de exposición de  datos en los que se basan algunas de sus argumentaciones, las cuales tratan de articular de la  forma más aséptica posible.  

Asimismo, se agradece la elusión de un tono apocalíptico en pro de un carácter propositivo, e incluso de cierto optimismo contenido. El libro no pretende ser un tratado académico  abstracto, sino que aspira a inocular en sus lectores la idea de que abordar reformas  sustantivas que mejoren el sistema político es una labor más necesaria que nunca, a pesar de  que no sean esas reformas las prescritas por los autores. 

La obra no es un manual de ciencia política, ni aspira a serlo, pero podría ser recomendable  para aquellos que estuvieran cursando estudios introductorios en la materia. Sin embargo, su  tono eminentemente divulgativo y el tratamiento epidérmico que hace de algunas de las  cuestiones, la convierten en una obra amena y recomendable para el público general,  especialmente para aquellos con un interés político manifiesto.  

A modo de cierre, me quedo con la extraordinaria necesidad de reactivar el papel de la  sociedad civil en los procesos de deliberación pública, de que la ciencia política sirva como  acicate a la participación ciudadana informada y de que el debate público se vea informado  por los principios de argumentación y acuerdo y no por los principios del frentismo y el  disenso. 

Si te ha gustado esta reseña del libro “La urna rota” pásate por nuestra tienda La Casquería librería y búscalo. ¡Te esperan un montón de libros más

Bibliografía: 

PITKIN, HANNA. (1967). The Concept of representation. University of California Press.  323pp.